REPORTAJES
Tomas
Eloy Martínez: La excesiva cautela
Conversaciones acerca de la corrupción con uno de los mas notables periodistas y escritores de nuestro tiempo
Tomar distancia, no caer en la trampa de lo anecdótico y oír opiniones que pinten el panorama completo de la realidad argentina nos impuso buscar fuera de nuestra agenda habitual y llamar telefónicamente a dos de los mas importantes argentinos en el exterior. Tomas Maldonado, quien fuera rector de la escuela alemana de Ulm nos da en recuadro separado su visión de un proceso , la Manipulite que puede ser de utilidad para los días que se avecinan y el periodista y escritor Tomas Eloy Martínez quien nos ayuda a pensar un futuro lleno de complejidades al que de manera personal intuyo como el fin de un orden y el inicio de otro.
Con la precisión acostumbrada respondió nuestras preguntas y dudas que siguen a continuación
¿Cómo ves este proceso de crisis que vive la Argentina?
La Argentina es ya desde hace muchas décadas un tejido de complicidades. Hay cómplices políticos que, por razones de amistad, tolerancia, o conveniencia no quieren disolver, ni atacar de frente los focos de corrupción que se imponen en todas las zonas en las que el poder tiene cabida. Antes del año 30, cuando los gobernantes, legisladores y jueces aceptaban la función pública como una carga, la Argentina era un país próspero aunque las condiciones internacionales eran otras y la globalización no era todo lo voraz y sangrienta que es ahora. Aun así, las estructuras industriales y las condiciones agropecuarias nos permitían tener un país con estabilidad y con un cierto principio, no diré que de igualdad porque igualdad no había, pero un cierto principio de equidad o de búsqueda de la equidad ante la ley. Eso se acabó con las dictaduras militares. A partir de ese momento, con el fraude de la Concordancia empezó a formarse un tejido de corrupción y de complicidades que se prolonga hasta hoy. Uno de los problemas centrales que advierto ahora es la falta de decisión por parte del presidente de la república y de algunos miembros del partido gobernante, para deshacer ese tejido. No creo que sea fácil ni que se pueda hacer de un día para el otro porque donde se disipa una infección al día siguiente aparece otra, pero hay que intentarlo, me parece.
¿Suponer que sólo es falta de
decisión no implica también
suponer que él no pertenece a este sistema político corporativo?
No, lo que pasa es que yo creo que el presidente se ha formado en este
sistema, ha abrevado y se ha educado
en él. Quiero creer que el presidente desea un país mejor, pero creo que él
mismo está enredado en una trampa, en la misma trampa en la que están
enredados los políticos tradicionales. No creo que todos los políticos sean
deshonestos, creo que el presidente de la República, dentro de las condiciones
generales de la política, tiende a la honestidad, pero creo también que esa
honestidad puede estar atada a una red de compromisos y complicidades ya
no de orden económico sino de orden político, que lo hacen obrar con lo que
nosotros llamamos "excesiva cautela" que en definitiva demora en
agredir los intereses que debería romper. El presidente da la impresión de ser
más amigo de sus amigos que enemigo de la corrupción.
Vos sabes que los medios
informativos monopolizados y vinculados a los
grupos económicos que manejan el
país han tenido, salvo el caso de La
Nación,
una posición de poner un paño frío sobre la corrupción del senado, en
connivencia con los políticos...
No, obviamente Hay complicidad de los medios, pero ¿por qué? En la medida en que los medios son más empresas de periodismo, la ecuación empresa
periodismo en la medida que el acento está puesto más en la primera palabra
que en la segunda, obviamente el ejercicio de la profesión se cumple mal, se
cumple a medias o no se cumple.
La responsabilidad de los medios no es nueva, tiene que ver con las responsabilidades que vienen de las estructuras de los gobiernos militares.
Pero en este caso concreto no creo que sea fácil deshacer, tengo una buena
relación con un presidente latinoamericano, en cuya honestidad creo a
ciegas. El tenía la decisión y voluntad de romper el tejido de corrupción
que era enorme, al cabo de tres años se conformó con que un pequeño grupo de instituciones llegara a eso y no pudo mucho más. Existe en la Argentina una clara voluntad general de acabar con la corrupción, porque todos estamos
pagándola de un modo u otro, todos padecemos sus consecuencias.
Casi te diría que por eso fueron
votados los de la Alianza, por su promesa de limpiar ese sistema de corrupción...
Lo que se votó fue un programa de
transparencia, fue lo que dije en una columna que escribí hace un par de
semanas en La Nación.
La ecuación parece simple a primera vista.. No hay duda que sí hay senadores corruptos, eso parece una verdad clara como el agua. Si hay corruptos hay corruptores. Y si hay corruptores, esos corruptores se sirvieron de dinero que, en apariencia, no salió de empresas privadas sino de organismos públicos. Así, tenemos más o menos identificados a los corrompidos y tenemos una idea más o menos clara del origen de la corrupción. Si el presidente de la República quisiera desenmascarar a los corruptores lo podría hacer, y en el instante en que se supiera quién corrompió, quién pagó, se podría saber a quiénes se les pagó. No es tan difícil llegar al fondo de la verdad.
Y mucho menos para un gobierno...
Yo me pregunto, entonces: ¿qué compromisos impiden a un hombre decente,
como quiero creer que lo es presidente de la República, destejer la trama de fondo?
Hace tres días De la Rúa hizo
una reunión con Menem, lo que se sabía
previamente era que hubo un pacto,
no sólo para enfriar lo del senado sino para no embromar con el tema de la
corrupción en el gobierno anterior. Esto es el abrazo del oso. Es un gobierno
ingenuo en un Estado mafioso.
Es muy probable que todo esto se
haya activado, según se dice, por los propios grupos menemistas que alentaron
que se sepa el tema de los sobornos porque si todos son corruptos, ellos no iban
a ser investigados.
Todo el mundo ha recompuesto los hechos a su manera. Hay una novela creíble de estos hechos que se puede tomar como punto de partida. Si el presidente dijo que era preciso sacar de una buena vez la ley de reforma laboral, y alguien entendió eso como una orden de sacarla a cualquier costo la figura del presidente no queda manchada. Pero ahora que se conoce la corrupción, el presidente debería ser la primera persona interesada en esclarecer la verdad.
A mí me cuesta creer que este
realmente interesado. Un día antes de la visita de Menem, en la Casa Rosada
estuvo Martínez de Hoz, con un grupo de empresarios. Esto es un dato de la
realidad que nos pinta una conducta distinta a la que nosotros esperábamos de
este Presidente, no?
Espero que el presidente no le haya dado la mano.
Eso no lo podemos saber porque fue
una reunión privada, pero me imagino que si invita a alguien a una mesa a
hablar, lo saluda.
Evidentemente, es la misma culpa que carga Sábato por haberle dado la mano a Videla.
Podríamos decir que cuando Sábato
le daba la mano a Videla podía tener
alguna clase de ingenuidad al
darla, pero creo que después de lo que hoy sabemos del pasado no es posible
aceptar al orejudo en la rosada.
En esos momentos yo estaba afuera y sabía absolutamente todo.
Bueno yo estaba acá, me pareció
ver clara las cosas y no me equivoqué
demasiado, pero no éramos muchos
los que lo veíamos así.
De todos modos yo no lo culpo a Sábato.
Yo lo culpo por otras cosas, por
el pésimo humor que tiene cada vez que sale al aire por radio o televisión. Me
parece que la obligación de un tipo que es considerado por la intelectualidad
como un prócer vivo, tiene la
obligación de ser optimista.
Volviendo al tema que nos interesa
¿cómo ves el futuro?
Veo una Argentina muy deteriorada y en este río revuelto los únicos que
sacan ventajas son los corruptos. El único que puede sacar la ventaja de
este percance, porque tiene la habilidad suficiente para sacarla y no tiene los escrúpulos, es Menem. Es el gran beneficiado de todo esto, por un lado
porque todos los juicios de corrupción que estaban en movimiento, de
Alderete, de María Julia, etc., están disueltos en la nada, nadie sabe que
está pasando. Se acabaron las denuncias, se acabaron los juicios a los
corruptos del gobierno anterior, todo está lavándose.
Por otro lado, porque el tejido de corrupción creado por él, por Menem, está lejos de disolverse ahora, va a seguir actuando y vamos a tener que seguir pagando las consecuencias...en general, en forma de peajes, de mayores impuestos, de servicios caros. Vamos a seguir pagando el engorde de los corruptos.
Sin embargo, la respuesta que se
ve de la clase política es la
típica de quienes no ven o no
aceptan la realidad. Hasta los errores que cometen, me hacen acordar a la
historia de Reed en Los diez días que conmovieron al mundo, cuando
cuenta que los bolcheviques estaban tomando el Palacio de Invierno y a pocas
cuadras de ahí, estaba la nobleza rusa en la ópera, como si nada pasase. Por
suerte la gente tiene una posición
muy definida, muy clara con respecto a todo esto y está presionando y
reaccionando contra el régimen corrupto. Y los medios aún siendo medios
cautivos por las propias empresas que gobiernan el país, tienen la obligación
de darle salida a este tipo de sentimientos de la gente, me da la impresión de
que hay un proceso que es independiente de la voluntad del poder y que lo único
que puede hacer De la Rúa es ser el último presidente del régimen que se cae,
o ser el primero de uno que empieza a ser distinto.
Lo que ocurre es que yo no creo en las soluciones mágicas sino en las soluciones institucionales. Creo que cualquier aventura de orden militar o
populista, puede echarnos en brazos de un caudillo providencial y nefasto.
Yo no quiero para la Argentina un
Fujimori ni un Chávez.
Ya apareció uno por televisión,
Biondini, ¿supiste?
Sí, me han dicho. Bueno, Biondini es un loquito suelto.
Hitler era un loquito suelto también...
No creo que Biondini sea capaz de atraer voluntades
Pero es un dato, ¿no?
Sí, es un dato.
Ahora, yo quisiera que se resuelva esto bien, de la mejor manera posible.
Quisiera que la voluntad popular le
imponga al presidente un camino que no pudiera eludir.
¿La limpieza total no es tan fácil y creo que debe hacerse a través de las
instituciones. Creo que hay una especie de presión general muy fuerte sobre
el presidente. Alguna salida habrá. Ya el descenso en el índice de popularidad del presidente es gravísimo, ha caído 15 puntos en tres meses, lo cual ya es grave. Son señales, son indicios, son advertencias que el presidente no puede desoír. Aunque la gente está un poco harta, lamentablemente se está yendo mucha gente del país. Y además, la clase política es muy ciega. Al mismo tiempo vos mencionabas lo del Palacio de Invierno, otro ejemplo famoso es el de Luis XVI, que escribe en su diario el día de la Revolución Francesa, Rien. El 14 de julio de 1789 Luis XVI escribe "Aquí no pasa nada". Es una famosa historia, ¿no? Lo que sucede ahora podría ser el Rien, la negación de la realidad, de la clase política argentina. Y nunca la historia deja esas negaciones sin castigo.
Reportaje, Gabriel levinas