En una charla con el Porteño, Delia Tedín Uriburu, famosa decoradora de interiores, cuenta algunos secretos de familia que desnudan a una oligarquía pobre de ideas, espíritu y humanidad, Una sintética explicación de la decadencia de esta clase y su influencia en nuestro presente.
Cuando
yo la conocí ya no era la casa de ellos, ya vivían
en la calle Callao.
El
poder de Mercedes se basaba en una fortuna que venía por el lado de los
Guerrico, el General Roca les dio todos los campos, que eran de la depredación
que hizo de los aborígenes.
Hay
una historia argentina hasta 1890 en donde, como dice Silvina Walger,
hubo dinero pero no aristocracia. A Guerrico le decían culo de fierro
porque tenía toda la parte desde la costa de Quequén hasta la Patagonia y
recorría a caballo todas sus extensiones.
La
clase alta, para no llamarle aristocracia, tenía el poder militar, la Iglesia y
la plata, unas muy pocas familias tenían absolutamente todo. Algunas que provenían
del norte del país, los que hicieron la colonización desde el alto Perú, era
una parte; otra, era la familia Tedín, que fundó la Universidad de Chuquisaca,
por eso nunca supiste que yo me llamaba Uriburu; era apellido compuesto pero mi
padre le sacó el Uriburu.
El juez Tedín era mi tatarabuelo. Era de los que venían de Cachi, Salta. Esa era gente que a lo mejor era más aristocrática en el buen sentido de la palabra, si lo hay . Daban todo, no necesitaban mucho, pero después se casaron con Uriburu, con Arenales, con Güemes, de ahí me viene la onda subversiva. Tedín...Fíjate que din es justicia en hebreo, es el generoso justo. Eso me pareció divino, estoy mas contenta desde que lo supe.
No
sabía ni qué era una democracia
Esta señora decidió vivir de noche y dormir de día. Así era mi bisabuela y ella recibía en la bañadera, con una toalla. Porque donaba todo, todo lo que se ve en el museo de Bellas Artes que dice Mercedes Guerrico de Bunge era de ella.
Esa rama de la familia es de mujeres muy fuertes y hombres tontos, porque no se podía trabajar, no era fino trabajar. Entonces se decía, mi papá me contaba, es buen muchacho, pero trabaja. Los hombres se morían como moscas, todos de cirrosis, porque no había los tratamientos que hay ahora.
Mercedes vivía en la calle Callao con todas sus hijas, todos vivían con ella, ya casados. Tenía mucho dinero y lo donaba, absolutamente todo. Mi tío Enrique Udaondo, que viene con Lezica Peña y todos esos que hicieron la basílica de Luján, hizo el museo y mi abuela lo apoyaba muchísimo. Hasta ahí tenían un tipo de nivel diferente.
Ella, no te voy a engañar, no sabía ni qué era una democracia. A ella venían los ministros y le pedían plata y los atendía en la bañadera porque era una rebelde, lo hacía totalmente a propósito; comía bocaditos de acelga con duraznos en almíbar, todo junto, y decía que si se mezclaba adentro se mezclaba afuera. Era bastante dictadora y se mantenía en ese lugar que le correspondía de la casa. Se murió a los 93 años, hace 55 años, o sea, nació en la época de Rosas.
La casa era enorme, tenía como cinco pisos y había cocineros con gorros de chef y tres ayudantes de cocina, me acuerdo de haberlo visto. Nunca conocías entera la casa. Yo la conocí más, porque tenía un privilegio; mi viejo era un tipo súper divertido y era el preferido de toda la familia y yo heredé eso. Mi bisabuela me comparaba con Churchill, decía que éramos las dos personas mas interesantes que había conocido en su vida. Yo llegué a los dieciocho y decía qué barbaridad, qué mandato..
Ni
bosta ni vacas
Hay un cuento de Quintana... Antes él era ministro o algo importante en el Congreso, fue a Washington como parte de los invitados argentinos que iban a ver como estaban haciendo la ganadería en los Estados Unidos. Ellos deciden que ir a ver bosta y vacas, no, y se quedan todos tirando manteca al techo. Y este señor que dice que no va a ver vacas fue el presidente de la república dos años después. Esa mentalidad es la que hace que Perón, que quería un país industrial, sea considerado enemigo.
Esta clase no se banca a los industriales porque piensan que destrozan todo. No lo decían, no lo podían verbalizar porque habrían quedado muy brutos. Salvo alguna gente que se formaba, los demás vivían tirando manteca al techo en Europa, no trabajaban porque era malo trabajar, no estaba bien visto.
Patrón Costa me decía que si su abuelo hubiera sido presidente, la argentina sería como Australia, el abuelo era un dictador que castigaba con el látigo a la gente.
Había algunos nuevos ricos permitidos, pero de las familias patricias muy pocas quisieron la libertad el 25 de mayo. En este país, los nombres de las calles son nombres de dictadores o de gente que no quería la independencia como Alzaga, por ejemplo. Eso formó en este siglo la aristocracia. Te educaban con el numero dos. Podías nada más que dos; dos palabras, dos apellidos, dos tipos de muebles y no podías elegir nada más. Si hubieran sido aristócratas te hubieran dicho todo lo contrario.
Las
niñas viejas
Venían del lado de mi madre, de Lezica Peña. De estos lados venía el dinero, porque alguna de ellas se había casado con un correntino como Díaz de Vivar, mucho más tradicionalista, hace 50 años, cuando todavía había bailes de presentación en sociedad, que se interrumpieron en la época de Perón.
Yo tenía una foto de ellas porque eran espantosas, Sofía y María Josefa, y el padre las había malcriado mucho. Se habían acostumbrado a tirar las muñecas para romperlas en la vereda y el padre iba corriendo y les compraba otras. Parece que fueron a una sola fiesta y nunca nadie las sacó a bailar, con lo cual se retiraron para siempre del mundanal ruido y quedaron ahí. Prácticamente no se movían, el medico iba a su casa. Los administradores se quedaban con todo. Yo te puedo decir de mi familia; tenían prestigio, no dinero. Por ejemplo, mi padre decía yo no se donde empieza y donde termina una vaca, no le interesaba el mundo rural...
Estas chicas estaban agotadas. Todo el tiempo decían no puedo... má... Nunca terminaban la frase, nunca nadie supo de qué no podían más. No podían más con ellas mismas, se les había terminado el poder. Ellas representaban la decadencia, la falta de pasión aristocrática.
Los
generales alemanes hablan
Mercedes en el fondo, permitía pensar de otra manera. Esta gente que en el siglo anterior había tenido, entre comillas, cierta grandeza, por el lado Udaondo y Lezica, decía hay que dar trabajo a la gente, la plata era para dar trabajo. La reacción vino cuando empezaron a perder el poder; a la tía Sofía la expropió de todos sus bienes Perón.
Cuando empezó la época peronista, toda esta clase lo apoya a Perón porque lo suponen a favor de Hitler. Uno de los libros que circulaban en la familia era “Los generales alemanes hablan” porque habían perdido la guerra, en realidad porque Hitler se había puesto un poco caprichoso. Esos libros estaban en lo de la abuela y después los habrá tenido mi viejo también, era lo que circulaba. Esa era la realidad.
Recuerdo también los festejos cuando ganó Franco, todas las mujeres les mandaban cartas de aliento durante la guerra.
A ellos les molestó lo de Eva Perón. Evita les expropió porque no la dejaron entrar en la sociedad de beneficencia. Y ahí viene la gran caída.
Mi madre me contaba que ella siempre pensó que la plata salía de un lugar que se llamaba el escritorio, pero qué pasaba detrás del escritorio no tenía ni la menor idea. Es genial la descripción. Pero mi vieja cambió totalmente, perdieron absolutamente todo porque no iban a los campos, que estaban arrendados. Estas mujeres vivían de la renta de las propiedades, y cuando Perón congeló los alquileres muchas de las grandes fortunas se perdieron
Industriales!!!!!
Cuando Perón dijo lo que quería hacer respecto de la industria, después de haber sido elegido casi como un caudillo conservador, se armó la bronca. Yo he oído hablar del horror de los industriales. Una amiga mía que estaba de novia con un industrial, cuando le contó al padre, el padre dijo: Industrial!!, aterrorizado por el apellido. De eso hace bastante poco, 40 años, nada.
En un almuerzo que me invitó una prima mía, una señora Menéndez Bethy me dice No se puede comparar a Menem con Perón, ponderando a este animal, porque Perón... yo me acuerdo perfecto lo que era esa dictadura, me dice, porque mi padre estuvo preso y tenía que esconder las armas que teníamos en casa, porque hacían requisas. Entonces yo le pregunto: oíme, decime una cosa, tu papá era militar?
No, me responde. -Lo bien que hizo Perón en meterlo preso, agregué. Tu papá era un subversivo y sin embargo pudo salir vivo, le dije.
Bué...se armó un quilombo que para que te cuento...
Martinez
de Hoz tenía rasgos de mulatongo
Antes se juntaban en el Círculo de Armas. Era la decadencia; falta de cabeza, poco nivel intelectual, había concursos de quién tenía más zapatos y quién los lustraba más. Había un señor Dugan que lustraba bárbaro los zapatos, entonces todos los comparaban. Se pasaban el día lustrando zapatos. En ese lugar se juntaban en contra de un país industrializado.
La
reacción contra la industria era porque ellos le tenían muchísimo miedo a los
inmigrantes. Yo me acuerdo de haber oído decir a la generación de mi padre
pero bueno es un industrial despectivamente, inclusive a Martínez
de Hoz.
En el Círculo de Armas me acuerdo de haberlo visto, porque de chicos papá nos llevaba, éramos los únicos chicos que entrábamos en el Círculo. Ahí estaba Martínez de Hoz, en la mesa grande, y lo trataban como el culo porque se sospechaba que tenía algún rasgo negroide, de mulatongo. Era bastante despreciado, pero por otro lado había sacado diez de promedio en la facultad y yo siempre dije que en el país de los ciegos el tuerto es rey.
En realidad, lo que él hace es mostrar la hilacha de todo lo que un contexto social piensa, dice y hace. Me acuerdo de haberlo oído a Estrada, que era de su gabinete, él decía estos industriales que arruinan Punta del Este con estos edificios parches o palabras así que siempre estuvieron prohibidas en mi caso, porque no figuran en el diccionario y son peyorativas al pedo.
Acá hubo una clase alta cómplice y sigue siéndolo, adoran a Cavallo, porque estuvieron en contra de los que quisieron industrializar el país. El resentimiento que esta gente tiene, su alianza después con Menem, es una prueba súper clara de que Martínez de Hoz era el que había impulsado este modelo.
Por supuesto que siempre se engancharon con las figuras de poder. A pesar de estar cada vez más empobrecidos eran más dictatoriales. Lo votan a Cavallo, porque les grita, y porque no importa tener plata si tenés el nombre de una calle; tampoco importa saber nada, ni tener cultura. Se preparaban para no hacer nada y no creo que hubiera sido así con ciertas familias hasta 1890. O sea, podés coincidir o no con los pensadores hasta esa época, pero que pensaban, pensaban.
A
esta gente le importaba todo lo que fueron los impresionistas. A Santamarina le
decían que era un carrero, pero como tenían dinero les permitía después
figurar adentro, aunque no eran de
familia patricia. Se hablaba francés, el inglés no les interesaba. Eso venía
de antes, por las Malvinas; por lo cual siempre estuvieron con los militares,
que eran los que siempre quisieron conquistar las Malvinas. Bueno, ya sabemos
como terminó la historia.
Eso
viene de lejos. No surge una clase dirigente de mierda porque aparece
de repente, de Marte, no es cierto. Aparece porque hay un contexto. Yo
digo que son como los niños
prodigios, que después de adultos son unos animales o
están desesperados porque nadie les cree. Eso pasa, tenemos un país
desgastado con gente que todavía esta orgullosa de pertenecer a algo de lo
que...se deberían avergonzar.
Con
mis amigas hacíamos esa imitación clase alta, que les salía mucho mejor que a
la clase alta que ya estaba totalmente venida abajo, que no tenía un mango. Yo
me mataba de risa porque pensaba en Teté Coustarot y toda esa gente con
postura, como muy distinguida, recibiendo en la casa y con buena educación,
entre comillas por supuesto. Digamos que eso vino a suplantar. Esos son los
suplentes. Maradona podemos decir que también; con una habilidad en las
piernas, un tipo brillante suplanta el protagonismo que antes tenía la revista
El Hogar o la revista Atlántida.
Esa
era gente que hacía un baile por semana en Buenos Aires, después se hicieron
otros bailes pero pagando, tipo Mónaco, viste, como los de la Cruz Roja de Mónaco
que acceden a sentarse al lado de Carolina. Esto se hizo con el menemismo. Fontán
Balestra podría ser uno de los representantes, o estos muchachos Chopitea, que
no son de los Chopitea bien, porque le chupan las medias por un lado pero por
otro dicen que no son de los Chopitea peruanos. Fíjate como se van enlazando
las maneras de pensar con la gente que antes tenía el poder, en la desesperación
de perderlo tanto.
Por
ejemplo, hay gente muy laburadora en toda la parte de Mendoza, donde viven
muchos italianos y por eso comer jamón crudo era cache. Es terrible pero es así.
Es riquísimo, yo me comí todo el jamón crudo, pero había
gente de mi generación que lo detestaba porque lo comían los italianos.
El horror era el italiano. Aún mas que los judíos, porque no venían porque
los traían los progroms o Hitler sino que venían con un bagaje cultural. Si
venían judíos iba a haber industria o iba a haber un país que progresara, y
los cinco perdían el poder... Otra cabeza, otra historia.
Recuadro
Por
1980 en el pasaje Bollini se festejo el cumpleaños de Delia Tedín. Entre los
invitados estaban Isabel Uriburu, Horacio Tedín, Secretario de industria de
Martínez de Hoz (hermano de
Delia) y otro Secretario de estado
del gobierno militar de apellido Bustamante.
En determinado momento la discusión que mantuve con ambos funcionarios subió de tono, Isabel Uriburu se puso de mi lado y con gran imprudencia les dije que si el costo del plan eran miles de desaparecidos y asesinados , se podían meter el plan en el culo.
Ofendido
Bustamante apeló a una amenaza directa cuyo contenido no recuerdo y Delia, sin
dudar les pidió a ambos que se
fueran de su casa, ¡como se atreven a amenazar a un invitado mio, que además
tiene razón!.
La
situación se puso tan violenta que mientras Isabel los insultaba y a
los gritos les decía ladrones de guante blanco, en su desprolija
partida, desde la calle, sus custodios parapetados tras los Falcon de
estilo, nos apuntaban con sus armas y Horacio Tedín les avisaba que no
disparen, que era su hermana.
Tiempo
después en la casa de Delia se celebro el 29 de marzo previo a las elecciones
que ganó Alfonsín, una cena por la democracia en la que Hebe de Bonafini cocinó
los ñoquis.
g.l.