Ni antes es como antes
Graciela Römer es una de las más prestigiosas consultoras de tendencias. En este reportaje nos habla del futuro incierto que perciben la mayoría de los argentinos
-Hay un
sector que visualiza, desde el punto de vista económico, un futuro más
promisorio y coincide con el sector que hoy está insertado claramente. Es el
sector de los incluidos y no de los excluídos. Desde el punto de vista del dato
duro proveniente de una encuesta, lo único que nosotros hacemos es medir y
evaluar el nivel de expectativa que se puede tener en cuanto a desarrollo
personal. Pero efectivamente hay una clara relación entre privación actual, de
minusvalía en la posición social con respecto a otros sectores y
proyección hacia futuro.
-¿Cuáles
son los datos que tienden a coincidir en la percepción del futuro?
-Nosotros
hicimos una pregunta vinculada a cómo se percibe el mundo de hoy en relación
al mundo de los padres y a cómo va a ser el mundo de sus hijos para ver si
efectivamente había expectativas favorables de un mundo mejor, por lo menos
para la próxima generación. Es interesante observar que la gran mayoría -en
esto sí hay un acuerdo general obviamente por razones muy diversas- tiende a
pensar que el mundo del pasado, de los padres, fue mejor que el mundo de hoy y
además tienen expectativas muy fuertes con respecto a que el mundo del futuro
va a ser mejor para sus hijos.
-Antes
escuchábamos eso de los viejos, ahora también lo dicen los jóvenes.
-Absolutamente.
Cuando te hablo de jóvenes son de entre 18 y 25 años.
-¿Esto
pasaba antes?
-Te diría
que se ha agudizado pero ¿por qué pasa esto? Las tasas de desempleo más altas
se registran en segmentos entre 18 y 22 y 23 años y evidentemente también los
jóvenes participan de esta idea general vinculada a la baja posibilidad de
proyectarse en el futuro a través del trabajo. Hoy tenemos una población
juvenil absolutamente por fuera del mercado laboral a la que le cuesta
proyectarse en términos de desarrollo individual. Este es el punto.
-Antes la gente terminaba de estudiar y empezaba a trabajar. ¿Cambió ese momento de intentar ingresar al mercado laboral?
-Es
interesante lo que planteás en relación al tema de la educación. En la
generación de nuestros padres, inclusive la de nuestros abuelos, era el
reaseguro de la movilidad social ascendente. Esto ha dejado de suceder hace
mucho tiempo. Una de las razones por la cual hay tanta presión sobre el tema
educativo y hay tan mala imagen del sistema educativo tiene que ver con la idea
de que la educación ya no es el reaseguro para poder ascender socialmente. No
solamente la educación ya no sirve para insertarse en el mercado laboral sino
que la visión, la idea de poder crecer y avanzar económica y socialmente a
través de la educación ha pasado a ser ni siquiera un mito. Esta es una de las
grandes frustraciones que existe en los argentinos: ver cercenados absolutamente
los canales de movilidad social. Este es el gran problema social que hoy tiene
la clase media y es una de las razones de malhumor y pesimismo generalizado en
los sectores medios.
-Decís que la educación no es lo que asegura crecer socialmente, ¿qué es lo que te asegura? ¿cuáles son los parámetros para poder saber que alguien sube o baja de nivel?
-La
pregunta está mal formulada, esa no es la pregunta. El tema es que hoy las vías
de acceso a la riqueza son muy variadas. Lo que te puedo decir es que la cultura
rentística-financiera, la mala praxis y la corrupción han sido canales de
enriquecimiento y movilidad social para importantes sectores.
¿ hubo otro momento en que las personas sintieron estas cosas y que otras cifras son coincidentes con esta situación?.
-El
inicio de la gestión menemista, por ejemplo. En el año '89-'90, y a pesar de
que la situación económica era igual o más dramática que la existente
actualmente con el agravante del proceso inflacionario
-Pero con un índice de desempleo menor...
-Con un
índice de desempleo menor pero sabés que la inflación ataca muy especialmente
a los sectores de menor nivel de recursos. Los sectores que tienen un mínimo de
capacidad de ahorro tienen posibilidades de defenderse de la inflación de mejor
manera que los sectores que solamente consumen con sus ingresos. Sin embargo, en
ese momento a pesar de que el gobierno estaba muy mal evaluado, casi peor que
los bajos niveles de aprobación que tiene la gestión delarruista en la
actualidad, las expectativas de mejora personal y del país eran mucho más
altas que ahora porque la gente había comprado esta idea de posibilidad de
entrar al primer mundo, había comprado las privatizaciones, la desregulación,
gran parte de lo que era el discurso hegemónico del momento. Esta idea era que
la apertura iba a incidir en el logro de un desarrollo importante del país. En
ese marco, a pesar de que la gente estaba mal, tenía expectativas favorables.
Hoy estamos frente a una sociedad muy descreída no solamente de la dirigencia
política, de los partidos o del Congreso, sino descreída del conjunto de las
instituciones. Descree de las fuerzas armadas, de la iglesia, de los grandes
empresarios.
-De los medios.
-También
ahora, desde hace dos o tres años, descree de los medios. Hasta hace tres años,
la escuela pública y los medios de comunicación, y más abajo la iglesia, eran
las tres instituciones referenciales para los argentinos. Hoy, inclusive la
iglesia, tiene una posición oscilante frente a la sociedad. Los niveles de
aprobación oscilan en función de la participación coyuntural que la iglesia
tiene sobre el tema social. Cuando la gente percibe que la iglesia sale a
defender el interés de los pobres, sube su aprobación; cuando se retira, baja.
En realidad, estamos frente a una situación de alto desprestigio institucional
y frente a una ciudadanía muy escéptica respecto a las posibilidades de
cambiar el cuadro de situación. Por eso me parece, y este es otro tema
importante, el aumento de valores autoritarios en la población. En la medida
que mi autoestima no logra crecer y, de alguna manera, mis metas son de difícil
realización la gente tiende a proyectar mágicamente en figuras salvadoras que
puedan marcar el camino. En este marco, la profundización de valores
autoritarios empieza a emerger. Nosotros venimos evaluando este indicador de
"orden y seguridad" como valor frente a "democracia y
libertad" en términos de qué es lo mejor para el desarrollo del país.
Fijate que viene pasando. En diciembre de 1989, situación crítica pero
neutralizada con las expectativas que genera todo recambio electoral, ambas
opciones tenían peso semejante. Con la agudización de la situación económica
crece la demanda de orden y seguridad por sobre la de democracia y libertad.
Esto cambia drásticamente a partir del Plan de Convertibilidad. De ahí en más,
la demanda de orden y seguridad cae y queda en una situación más o menos
estable que además coincide con el peso relativo que el segmento autoritario
tiene en nuestra sociedad, que es aproximadamente de un 25% o 30% de la población.
Fijate
que es lo que empieza a suceder del 96, 97, hay una tendencia creciente, tiene
que ver con que en el 95 se produce el pico máximo de desempleo, la demanda de
orden y seguridad no ha parado desde el 96.
- Pesado. ¿Y cuál es la perspectiva?
- Yo que
sé, yo no soy bruja. Yo te puedo señalar lo que a mi modo de ver son riesgos
para nuestro sistema político. Creo que de sostenerse este cuadro de situación
se va a incrementar la demanda de cierto tipo de liderazgos, de tipo mesiánicos,
populista, que de alguna manera puedan contener la angustia de la gente.
- Ese es el riego.
- Por
supuesto. Y fijate que esto no es novedad en América latina en los últimos años.
Fijate lo que pasa en Venezuela, lo que pasa en Paraguay, en Perú o en Ecuador.
Entonces las democracias en América latina están ante altísimos riesgos que
no pasan ya como en los setenta, por la hipótesis de quiebre institucional,
pero sí por una hipótesis que a mi mode de ver es igual de riesgosa, que tiene
que ver con la emergencia de liderazgos populistas en la región.
- Cuales son los últimos datos de medición del nivel de popularidad del gobierno y de De la Rúa?
- 33% de
evaluación positiva, 51% de evaluación negativa con una caída de 20 puntos en
último bimestre.
-Eso es el gobierno.
- La
evaluación de la gestión del presidente De la Rúa. La imagen personal del
presidente es mejor, estaba en el 68%, y ahora llega al 41%, logra mantenerse
por arriba de la imagen de gestión pero de todas maneras acompaña la retracción
de expectativas de la gente en relación a la gestión de gobierno.
-Y qué político tiene más del 41%?
-El único
político que tiene un poco más es Ester Ruckauf que tiene 44%.
-Y Lilita cuánto tiene?
-Lilita
tiene un problema que es el desconocimiento, no puede ser medida como el
conjunto de los políticos, si la medís como el conjunto de los políticos cae
porque tiene un nivel de desconocimiento en el área metropolitana que todavía
es importante, entre los que la conocen su imagen supera el 50%, pero tenés un
porcentaje de cerca del 40% que no la conocen y no emiten opinión, y al no
emitir opinión te baja el porcentaje de imagen favorable, pero entre los que la
conocen tiene una imagen excepcional.
-No es
una falta de aceptación de la realidad. Me parece que es una lectura de la
realidad coincidente con una posición ideológica y una concepción de modelo
de sociedad.
-Lo hacen así: mal y a propósito.
-Creo
que vos estás convencido, y mucha otra gente, que no es el camino correcto.
Creo que el gobierno está absolutamente convencido de que es el camino
correcto.
-¿A vos qué te parece?
-Yo creo
que no es el camino correcto, sin lugar a dudas. Independientemente de esta
medida, creo en las políticas activas y en el rol del Estado.