MEMORIA DEL HIELO

Llegaron juntos los dos hombres. El de campera me pareció de mi edad pero pelado, más gordo y más alto que yo. El otro, de traje oscuro, flaco y joven, traía un portafolios grande como una valija chica.

Se sentaron a la mesa de mi derecha.

- ¿Que para qué sirven los médicos allá? Yo te voy a contar...- dijo el pelado. Llegó el mozo y el de campera pidió "otra ginebra", lo que demostró una etapa anterior.

- ¿Tenés fuego?

- ¡Otra vez! Si yo no fumo... - dijo el joven.

- Sírvase - le pasé el encendedor y me invitaron. Tan porteña y bolichera esa cortesía entre personas opuestas al anonimato de los alcohólicos arrepentidos. Puse el vaso en la otra mesa y el pelado siguió con su relato.

- ... y me quedé a cargo de la base en la Antártida, porque el jefe y el médico salieron de patrulla para el lado del Polo. Me dejaron una carpeta que de un lado tenía la lista de medicamentos y del otro las enfermedades; tal enfermedad, tal remedio y así... Si, éste se va a fin de año para allá, donde yo estuve.

El joven puso cara de audaz en proyecto, el mozo trajo las copas y brindamos por el viaje del muchacho y por los pingüinos.

-Lo primero que tuve que hacer fue de dentista: dos tratamientos de

piorrea. Les raspaba las encías y ponía una pomadita una vez al día. Al principio, como son las cosas... vieran, venían todos a ver el trabajo. Pero después se confiaron y yo comencé a sentirme dentista de veras... Si, y hasta llegó un tipo que había perdido una emplomadura y quería otra, el ñato...

- ¿ Y qué hiciste?

- La verdad no me animaba, pero, el hombre me tenía tanta tanta confianza... y qué se yo, amor propio, esas cosas... Encaré nomás!

- ¿Y cómo lo hizo?- me atreví a preguntar.

- Es que allá uno inventa todo... y el de la muela era un loco que para no tener frío en la cama había fabricado una especie de sarcófago. Con unos alambres doblados en U hacia abajo, puestos sobre la cama y unidos desde la cabeza a los pies con madera machimbre, no? Y allí adentro instaló seis o siete lamparitas. Era como ... como un horno, eso!

- ¿ Pero, y no había peligro?

- Y claro que había peligro! Si una noche se quemó, sí. Fue a las tres de la mañana y nos despertaron unos alaridos horribles, pero escalofriantes vieran. ¡El culo, el culo! gritaba sin parar, y el compañero de camarote que era carpintero le arrancó el calzoncillo largo de frisa, encendido, y le tiró un chorro con el matafuegos. Lo apagó, por suerte, pero después se le infectó, el culo, pero además se le incendiaron las sábanas y el colchón de gomaespuma...¡Era insoportable el humo negro allí abajo!

- ¿Y no podían abrir ventanas? - pregunté.

- No, esa base está debajo de diez metros de hielo... abrimos, eso sí, unos tambuchos de ventilación y encendimos los extractorres de aire, para que circulara... el aire y el humo, vio?

- Se habrán requetecagado de frío...

- Correcto, si afuera hacía como cuarenta bajo cero... Lo queríamos matar al loco...

- ¿Y lo de la muela?- recordó el joven.

- La muela, sí! Ah! Mozo, doble para todos... Así lo molestamos la mitad.

Yo todavía veía bien el surtidor de Shell iluminado en la vereda de

enfrente.

- Lo de la muela lo resolvimos entre todos juntos. Hicimos un amasijo con Poxipol, pasta de dientes común y ... polvo de creosota! Sí, y lo probamos después de una hora...

- Lo probaron...

- Sí, de gusto no era muy fulero y comprobamos su  incombustibilidad. Además era muy duro, durísimo, quizás porque le agregamos

anticongelante. Fijense que con una pesa de un kilo que le tirábamos para probar la resistencia al choque, recién se rompía al metro diez, sí.

Con el joven nos miramos y el pelado se fue al baño. Después conté como ocho idas más, pero se mezclan con las mías y además es un dato irrelevante.

- Sí señores, la emplomadura podía andar - continuó el viejo, y ahora me parecía mucho más joven. Yo comenzaba a creerle ciegamente.

- Le hice un trabajo de limpieza de la muela con el torno. El cocinero dijo un discurso y trajo empanadas. Sacaron, vieran, cantidades de fotos del loco, de la muela y de mí... La verdad es que el trabajo quedó muy parejito y le duró todo el año. Eso sí, tuve que limarle un poco las muelas de arriba para que pudiera cerrar la boca... Cómo habrá quedado de bien que el loco, que había vuelto a dormir en el sarcófago con una cobija de amianto, me pidió que le forrara todas las muelas con la pasta, porque quería comer hueso, que es tan sano, cierto...

Al surtidor de Shell yo lo veía mejor con el ojo izquierdo cerrado. El joven abrió el portafolios para leernos algo que no encontró y a mí me pareció ver adentro una zapatilla cuya marca no recuerdo. Ya había poca gente y el mozo escuchaba con el mentón caído y expresión de esfuerzo. Hasta pensé que se iba a sentar con nosotros.

- Y le forré las muelas nomás ¡Si señor! Pero parece que no respeté la fórmula original por no anotarla, o puede ser que el anticongelante fuera de otra marca. La cosa fue que el loco anduvo bien una semana y después empezó con una cagadera imparable hasta para el medicamento más potente de la lista. Tenía fiebre y estuvo como cuatro días hablando solo en un idioma raro, sin contestarnos ni en ese idioma, ahí metido en su sarcófago de luces...

- Y... ¿Se murió el loco?- preguntó el mozo.

- ¡No, qué se va a morir! Le dimos una mezcla bien pisada de nieve, aspirinas, carbón y antisárnico de los perros. Vieran, a la mañana

siguiente el loco apareció en el desayuno, y me pidió que le forrara ahora los dientes, todos, arriba y abajo, el tipo...

El hombre siguió con sus explicaciones entre muchísimas vueltas de

copas. Después de la última y antes de que el gerente nos echara, el

científico contaba que la pasta aplicada en pingüinos, focas y perros les

prolongaba la vida al mejorarles la capacidad de morder cualquier cosa.

- ¡Pero no mienta más viejo,basta!- gritó el ignorante del mozo que, sentado a caballito frente al doctor, sacudía por el aire el moño desatado.

Los dejé en la esquina del puesto de diarios, bien de día. Y me pareció que discutían sobre la operación hecha a un albatros para mejorarle el planeo.u

 

* Ex-militar y especialista en temas militares y de Derechos Humanos.