| ARMAS EN LAS SOMBRAS | |
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Revólveres, pistolas, ametralladoras y hasta fusiles FAL se comercializan en el mercado negro de armas. Armas nuevas y usadas, brasileñas o israelíes con generoso parque se pueden comprar si se tienen los contactos necesarios. |
Era una noche caliente y pegajosa en el dock, un aire estancado flotaba sobre las veredas. Era noche para todo, menos para trabajar.
- Lo que yo consigo viene “limpio”. Nada de fierro “pegajoso, con captura recomendada con el que te comés la cana por algo que hizo el chumbo”.
El Beto se dio vuelta y pidió otra cerveza. Una parejita se debatía entre irse a un encame sudoroso o estirar la noche con Quilmes.
- Ahora hay bastante mercadería. Tengo “livianos” en calibre 22 y en 32, con munición de sobra, y también más “pesaditos” en calibre 9 y 45, con abundante parque. Si buscás algo más sofisticado, tipo Magnum, puede haber 3.57 y 44. Son más caros, pero ya sabés lo que es un fierro de ésos. Vos elegís.
La parejita hizo cálculos, se decidió por la Quilmes y pidieron otra.
- Yo te recomiendo una 9 mm, gran poder de fuego, 16 tiros, si hay quilombo siempre 16 es mejor que 6. ¿No te parece? No es “bultera”, no se nota que la llevas encima y anda en buen precio.
El Beto aconseja como si fuera un visitador médico, con un un gesto casi sincero, como si se preocupara por la salud de sus clientes.
- Eso sí, la “transa” es guita en mano y en un sitio seguro que te informo un día antes.
- ¿Cuál sitio? No voy a ir a buscar un “fierro” al fondo de Villa Fiorito.
- ¿Con quién te crees que hablás? Yo no le vendo “funchos” a los villeros. Yo a mi mercadería la coloco entre gente bien, me captás? Yo hago los “bisness” con gente legal y no con villeritos. Así que vos elegís el fierro, me lo comunicás y en 24 horas lo tenés. Vas al bar de un hotel del centro, “five star”, y ahí, en el baño, hacemos el traspaso. Vos recibís el paquetito y yo la guita.
- Está bien, dame los precios y marcas en 9 milímetros.
- Una Taurus brasileña calibre 9 con tres cargadores te la dejo en 320 mangos, una Browning importada en 380, viene con un cargador de repuesto, la 9 nacional te la hago en 250. Todas son cero kilómetro.
- Es caro....
- Son los precios del mercado local. Además no tienen papeles, no tienen registro, el arma no existe. Te mandás una cagada, tirás el fierro y fin del asunto. ¿Qué más querés?
Armas en el oeste bonaerense
El lugar de la cita estaba ubicado en un primer piso en una calle de Lanús Oeste. Una escalera amarilla conducía a una gigantesca habitación en la que se desparramaban tres mesas de fórmica. En una de ellas estaban sentados tres tipos que hablaban por teléfono y anotaban números. Al fondo había una cortina que disimulaba una pequeña cocina. Cerca de la ventana había otra mesa, desde la cual un tipo obeso y con ojos de boy scout observaba al recién llegado.
- Pase, siéntese. Soy “Buby”. ¿Un café? Iris, un café para el amigo.
Una rubia teñida salió de la cocina portando una bandeja con dos pocillos, y sus enormes tetas llegaron antes que el café en esta guarida del oeste conurbano.
- Ando buscando una Magnum o una buena 9 milímetros.
- En revólver le puedo conseguir desde un 3.57 brasileño a un Smith & Wesson, si quiere algo más pesado le puedo ofrecer en 44 Magnum, un Smith o un Rugger, que son lo mejor del mercado. En pistola, tengo la 44 Magnum de los israelitas, la Desert Eagle, “top total”.
- ¿Y los precios?
- En dos minutos se los doy. Carlitos averiguame estos datos.
El tal Carlitos se levantó y tomó el papel donde “Buby”, el obeso, había anotado unos nombres, y regresó a su mesa desde la que empezó a discar un número telefónico.
- Así que usted es amigo del “Gringo”, no? Buen muchacho, siempre me manda clientes, sabe que no cago a nadie. Prefiero perder plata y ganar un amigo. Esta es mi filosofía.
Desde la mesa más próxima, un morocho con pinta de apto para todo tipo de trabajos pasaba números de manera ininterrumpida.
- Bueno, acá están. En 9 milímetros tengo la CZ checa, la Beretta italiana, la Taurus brasileña, la Star española, la Browning y la Glock austríaca, y si le interesa, hay un par de Walther P38 y unas Smith & Wesson. Todas con munición.
-¿Cuánto vale la Glock?
- Buena elección, excelente arma. Sale 390 dólares con dos juegos de cargadores, y si lleva tres se las dejo a 365 cada una. Tengo en oferta un par de Star a 330 cada una, 600 las dos. La Browning se la dejo en 400. En 45 tengo la Colt a 350 dólares y 300 la Thompson. Le recomiendo esta última. Ocho tiros, sólida, precisa, un cañón.
Sonrió como si el muestrario y los precios fueran hermosos.
- ¿Puede conseguir algo usado en estos calibres?
- Muy poco, yo no vendo usadas, pero algo hay. La diferencia en el precio anda entre el 25 y el 30 más barato y no tengo todas estas marcas.
- ¿Cómo me contacto? ¿Vuelvo acá?
- No es necesario. Llame al número que contactó primero, ahí le van a dar otro número, donde usted indica marca y calibre, y nos deja un teléfono. En 12 horas le hacemos la entrega.
Armas en La Plata
El rostro estaba surcado de arrugas y las líneas que le rodeaban la boca eran tan profundas que parecían tajos que no empezaron a sangrar. Ojos verdes y cargados de sospechas.
- Nadie le va a contar nada. Es un negocio enorme en el que se mueve muchísima guita y los que están metidos no quieren publicidad.
Un suave vaho de tilo recorría el cielo de la diagonal. Oscurecía.
- Hay dos niveles. Están las bandas pesadas, los profesionales, especialistas en blindados y bancos. Se mueven con fierros largos: FAL, metras y escopetas “pajeras” y algún que otro fusil especial. El FAL se consigue acá porque es nacional, vienen de robos de arsenales del Ejército; cuando se alzaron los carapintadas desaparecieron más de 300, según un cálculo oficial, pero los comentarios indicaban más de 700. Algunos de ellos entraron al mercado negro y a principios de los noventa había más de siete bandas que los tenían. Las metras son otra historia. La preferida es la Uzi y se consigue en Paraguay o en la triple frontera. La prefieren tanto los policías como los delincuentes.
- ¿Cuánto valen estas armas?
- Son caras, un FAL puede valer entre 2 y 3 mil dólares y una Uzi entre 1200 y 1400. Son fierros botones, se usan para grandes golpes, nadie va a afanar una farmacia o un supermercado con un arma larga.
- ¿Y las escopetas?
- Igual, son muy botonas. La escopeta es barata, una del 12 grande vale entre 300 y 400 y la comprás legal en cualquier armería, pero es un arma que no se adapta al esquema cotidiano de violencia que tenemos.
- ¿Y las armas cortas?
- En las armas cortas hay dos sectores: el de los fierros cero kilómetros, entran de contrabando desde Paraguay y Brasil, donde se consigue cualquier marca y calibre. El otro es el mercado del usado, armas que van de una zona a otra, y como son baratas se consiguen con relativa facilidad. Muchas de ellas son armas que están fichadas como intervinientes en determinados delitos. Me acuerdo de un 38 que había matado en Avellaneda y después volvió a matar en Bahía Blanca. El segundo propietario se comió los dos muertos, pero había matado uno.
- ¿Qué precio tiene un arma usada?
- Depende de su estado. Una vieja Ballester Molina o una Ballester Rigaud, calibre 11,25, se consigue por 150, 170 pesos, un Smith Wesson “lechucero” calibre 32 por 70, 80 pesos; una Bersa o una Tala 22 te cuesta 100 mangos.
- Usted dijo que había dos niveles...
- Claro, hay dos clases de chorros: está el profesional, que por lo general se especializa. Puede hacer “salideras”, comercios, estaciones de servicio, etc. Van con 9 milímetros, algunos usan revólver 38 y lo menos un 3.57. Y están los “comunes”. Chorean lo que venga, taxistas, kioscos, lo que sea. Se mueven con 22, con 45, lo que venga y en cualquier estado. En el primero caso el arma es sólo para amedrentar, en el segundo también, pero los nervios, la falta de profesionalidad, la edad y la falopa los llevan a apretar el gatillo, que es lo que está pasando en estos últimos tiempos.
- ¿Y de dónde salen estas armas?
- Depende. Las nuevas son de contrabando y las viejas del eterno remanente que se mueve desde hace años en el circuito de la delincuencia.
Clava los ojos sobre el bloc de hojas como si desconfiara de lo que allí se ha ido escribiendo. Ya es de noche, una vieja sale de la terminal cargada con una pesada caja de cartón.
- Yo me fui de la Policía en el 90, en esa época había armas en la calle, pero hoy debe haber el cuádruple. Fíjese, en el 87 agarramos a un par de tipos, con una Browning nueva y un Magnum 3.57, y nos sorprendió la calidad de sus armas. Hoy ya nada sorprende. Están muy baratas y la oferta por primera vez supera a la demanda.
- ¿No hay otro lugar desde donde entran armas al mercado negro?
- Es posible, algunos “desaparecen” en los juzgados, otros en los operativos policiales. Pero son actos individuales. Es muy riesgoso. Por ahí a uno le gusta un arma que cae en una operación y se la queda, pero ésto no quiere decir que la vaya a vender, se la queda para él. Antes sí, era factible que un policía le vendiera un arma de contrabando a un civil conocido. Porque antes no se conseguían, pero ahora nadie se juega la cabeza por un revólver que vale 300 0 400 mangos.
Conversaciones con Pablo, “el enano”
Un metro 58 centímetros, ojos saltones y pelo pajizo castaño claro. Dicen que estuvo en dos tiroteos “grosos”, otros que es un prolijo que nunca quedó “pegado” en nada. Dicen que conoce el “oficio” de chiquito, que su viejo fue un tipo de avería y que cayó con el fierro y la bronca en la mano. Ahora, sentado en el patio posterior de un chalecito, toma mate dulce y escucha a los “Redondos”...
- Lo mío es la cosa mediana, sin loquitos ni merca. Vos te podés “hacer” una salida de banco, una escribanía, por nombrarte algo. Lo que no podés es afanarle a un tachero, son laburantes como nosotros y encima secos, entonces un tipo que se afana un taxi conmigo no labura. Hay que tener un código, pero no hay códigos y cualquiera afana a cualquiera y de cualquier manera. Lo que pasa es que hay demasiada falopa, demasiados locos, demasiados fierros, demasiada cana... demasiado de todo.
- ¿Demasiados fierros?
- Y, sí. Conseguís lo que querés, dependiendo de la guita. Si andás seco te lo alquilan con opción a compra después del afano. Claro, no esperes mucho de un bufo alquilado, a menos que el afane venga de afuera y vos lo hacés y después se reparte.
- ¿Y si querés comprar una por tu cuenta?
- Si tenés 400 mangos te quedás con una 9, si no, pagás 100 y alquilás. Las “4 y medio” están un poco más baratas, pero son usadas, nuevas son difíciles de conseguir. Después tenés chatarra del .32 y .22, a estos por 100 mangos te los tiran por la cabeza, son una mierda industria nacional, salvo el Ruby 32. Un 38 de segunda mano y en buen estado, lo agarrás por 200, 250 morlacos. Pero por estos wines todos quieren una 9, Bersa, Browning nacional, lo que sea, con tal de que sea una 9, porque son más cómodas, cargan más tiros y da chapa de pesado.
- ¿Y las armas largas?
- Yo no las conozco. Son para otro tipo de laburos, trabajos grandes y yo no ando en ellos. Alguna vez vi una Uzi, creo que venía de un afane de la casa de un chabón. El pibe que la compró perdió al mes, la Uzi no le sirvió para un carajo.
La hija juega dentro de una pelopincho mientras la madre, sentada bajo una bounganvilla raquítica, relee una revista llena de fotos de artistas.
- La gente usa lo que puede, hasta pistolones...¿Sabés la cantidad de pibes que “pusieron” por culpa de los pistolones? Claro, salían dos mangos y por poco te los regalan en las armerías, y los muchachos se olvidaron que no tenían potencia, que eran unos cartuchitos de juguete y encima que tiraban dos tiros, y después tenían que salir rajando.
La voz de Patricio Rey llena el patio, la mujer cierra los ojos y se abanica con la revista..
- ¿No es peligroso comprar un arma usada?
- Sí, más cuando no sabés de dónde viene. Los pibes nuevos compran cualquiera... Pero te ponen una 9 flamante adelante y no sé cuántos, teniendo la guita, no la compran... te da un aire que ninguna otra máquina te puede dar, además es un fierrazo. El 38 y la 4 y medio son máquinas de viejos, poca bala.
- ¿Y la munición?
- Eso no es problema, se consigue. Abunda la recarga y también la nueva. Una caja de 50 tiros para la 9 la enganchás por 40 mangos.
La mujer abre los ojos y le dice algo a la nena de la pelopincho, baja los párpados y la foto de un galán se mueve lentamente cerca de su rostro.
- Si andás buscando un fierro, me lo decís y yo hago correr la bola entre los amigos, alguno aparece seguro.