Aguas
Argentinas Envenenadas
Por Daniel Otero
El agua que provee la empresa Aguas Argentinas en siete distritos del
Gran Buenos Aires no es apta para el consumo humano: contiene niveles de
nitratos que triplican, incluso, los valores máximos tolerables por el
organismo. Esta situación, grave por si misma, tiene un segundo componente que
pone a la empresa concesionaria en el marco de una figura penal: su propio
directorio conoce los riesgos del servicio que provee a sus clientes y, en caso
de que esta situación tome estado público -como ocurre en este momento-, creó
un Comité de Emergencia interno destinado “a relativizar el problema”. Lo
que la empresa pretende ocultar es que el consumo de agua con nitratos,
principalmente en menores de seis meses, puede provocar la muerte debido a la
falta de oxígeno en la sangre y, en adultos, afecciones cardiovasculares.
Los distritos afectados, con una población total que supera los tres
millones de habitantes, son: Esteban Echeverría, Lomas de Zamora, Quilmes, Tres
de Febrero, Morón, San Fernando y Tigre. El Marco Regulatorio de la concesión
prevé “que el contenido de nitrato en agua potable no debe ser superior a los
45 mg/l". Sin embargo, en algunos de los distritos señalados, los valores
de nitratos llegan hasta los 145 mg/l, de acuerdo a la propia información que
posee Aguas Argentinas.
La responsabilidad de la empresa, como proveedora de agua no apta para
consumo humano, es compartida con el Estado Nacional. El Ente Tripartito de
Obras y Servicios Sanitarios -ETOSS- debería controlar la calidad del servicio
ofrecido a los consumidores. Sin
embargo, el Marco Regulatorio contempla una excepción para que la empresa
suministre a sus clientes agua con nitratos. Aunque lo hace con una salvedad:
“debe advertirse a la población”.
“En los casos que no se pueda suministrar agua con un contenido
inferior de nitratos -señala el convenio-, el Ministerio de Salud debe
autorizar el abastecimiento, pues los problemas que se derivarían de la falta
de agua son evidentemente mayores. Además debe advertirse a la población de no
usar ese agua para la alimentación de lactantes”.
En el párrafo precedente hay una omisión que, en los hechos, podría
ser utilizada por Aguas Argentinas para justificar su silencio: el contrato no
estableció quién es el encargado de “advertir a la población”. Por lo
tanto, nadie lo hizo.
El worse case tan
temido
Entre el 24 y el 31 de marzo de 1999 el directorio de Aguas Argentinas
propuso el lanzamiento de un Comité de Emergencia interno ante la no muy hipotética
posibilidad, en esos días, de enfrentarse a un worse case: “el peor de los casos”. El escenario temido por el
directorio era la nota que preparaba un diario nacional, con fecha de publicación
prevista para el domingo 4 de abril, sobre el contenido de nitratos en el agua
que suministra la empresa.
El 24 de marzo, en una reunión de la que participó el Director de Agua
y Saneamiento, Joel Mallevialle, se trazó la estrategia de la empresa para
enfrentar la situación. El primer paso fue el abordaje al periodista. En el
acta de la reunión se escribió: “Fabián Falco -Prensa y Asociaciones de
Aguas- mantiene todavía una relación informal con el periodista, tratando de
interesarlo, por un lado, en la situación global de la provincia de Buenos
Aires y en general de la Argentina y, por el otro, en la problemática de la
gente que accede directamente de su casa a través de los pozos. Estas acciones
permiten sin lugar a dudas relativizar el problema”.
El segundo paso en la estrategia de la concesionaria fue el lanzamiento
de “un Comité de Emergencia partiendo de la premisa del worse case”. “Mañana -señala el acta- si nos enfrentamos a la
peor situación imaginable, cómo vamos a responder, partiendo de una anticipación
de acciones definidas hoy. Esperando que ésta situación no se presente, esto
puede ser como efecto residual un excelente simulacro”.
A cargo del Mallevialle quedó la tarea de recabar información sobre
“la presencia de nitratos en alimentos siguiendo con la estrategia de
relativizar el problema”. Con ese objetivo se evaluó la posibilidad de
“comprar productos que se venden en el supermercado (aguas minerales,
alimentos para bebé, embutidos, cervezas, gaseosas), y hacerlos analizar por
algún laboratorio que no sea el de Aguas Argentinas. Existen estudios en donde
estos productos contienen nitratos. Esta información no debiera ser utilizada,
salvo como mecanismo de último recurso para
reaccionar ante una situación de gravedad extrema”.
El día 25 de marzo fueron informados de la situación, y de la
estrategia para enfrentarla, los directores generales de Aguas Argentinas,
Michel Trousseau y Jean-Luis Chaussade. En el informe que se le entregó a las máximas
autoridades de la empresa, se añadieron a las propuestas de la reunión del día
24, una serie de recomendaciones efectuadas por Fabián Falco para “fortalecer
el plan de prevención y emergencia”. El jefe de prensa de Aguas Argentinas
consideró que “si el artículo pasara desapercibido se tendría que evaluar
la posibilidad de iniciar una campaña de acercamiento con los clientes
sensibles, llevándoles primero un mensaje institucional positivo (evitando el
tema de la calidad del agua y de nitratos) para después, en una segunda etapa,
incorporar información para relativizar el eventual impacto de la noticia nitratos”.
La estrategia incluyó, además, la posibilidad de “capacitar al
personal de telemarketing y de las oficinas comerciales sobre el tipo de
respuestas que debemos dar a los clientes”. Junto a ello, “en caso de crisis
severa, habría que trabajar para despegar y acotar geográficamente el tema,
para llevar absoluta tranquilidad a los clientes que están fuera del foco de
tormenta”. Ese foco incluye, nada menos, que al cincuenta por ciento de la
población abastecida por Aguas Argentinas en el Gran Buenos Aires.
El informe siguiente, fechado el 31 de marzo, fue elaborado por el
responsable del área de Comunicación de Aguas Argentinas, Michelle
Bille-Gente. El documento aporta elementos para sostener la estrategia de
relativizar el problema nitratos. Y lo hizo de modo muy simple. Cambió el eje
temático: “Aguas Argentinas previó las inversiones necesarias para suprimir
los pozos reforzando al mismo tiempo las alimentaciones en agua superficial; en
las regiones que tienen nitratos no hay todavía una red cloacal”. La afirmación
de Bille-Gente, en verdad, no favorece a la empresa. Aguas Argentinas es quien
debe proveer también el servicio de cloacas.
Un dossier interno
El Comité de Emergencia de Aguas Argentinas preparó un informe que
circuló internamente entre sus componentes. Allí se trazó el crudo cuadro de
la situación que se pretendía relativizar: sobre un total de 227 pozos de
extracción de agua, sólo el 39,21 por ciento de ellos contenía nitratos en un
nivel inferior a los 45 mg/l.; el 40.53 por ciento llegaba a los 100 mg/l y el
20.26 por ciento superaba los 100 mg/l.
La gravedad de la crisis surgía porque, a la fecha, apenas había sido
“presentado un plan para el Segundo Quinquenio que contempla en un corto plazo
-años 1999 y 2000- prácticamente solucionar la problemática”. El informe,
además, discriminó los valores máximos en cada uno de los distritos
afectados. Ellos son: Esteban
Echeverría 91.8; Lomas de Zamora 145; Quilmes 125; Tres de Febrero 57.9; Morón
94.4; San Fernando 55.9 y Tigre 86.4.
Estos índices fueron acompañados por recomendaciones internas. Básicamente
aconsejaban omitir la información o manejarla discrecionalmente. Textualmente
dice: “Se deben descartar San Fernando y Tigre, pues se exceden en el máximo
cuando se usan algunos posos en el verano. Morón y Tres de Febrero se deben
descartar porque exceden la máxima en valores bajos. Quilmes es conocido que
hay muchos pozos con valores muy altos. Lomas de Zamora tiene solución en el
corto plazo. Como conclusión se debe tener atención en Esteban Echeverría y
trabajar exclusivamente con los promedios y no con los máximos, porque un solo
punto frente a treinta, muestra una falsa imagen”.
Las crisis severa, que tanto
temor generó al directorio de Aguas Argentinas, finalmente no se produjo. El
abordaje al periodista fue exitoso y la noticia nunca fue publicada. Hasta el día
de hoy.
Aguas Argentinas
Un compromiso con la muerte
Comenzó sus operaciones el
1 de mayo de 1993.
Tiene la concesión por 30
años de los servicios de agua potable y cloacas de la ex Obras Sanitarias de la
Nación.
El consorcio está
integrado por siete socios, liderados por el operador Suez-Lyonnaise deus Eaux,
de origen belga francés.
Suez-Lyonnaise deus Eaux
abastece de agua a París, Barcelona, Rostock, Limeira, Indianápolis, Atlanta,
Sydney, Macao, entre otras.
El capital inicial del
consorcio fue de 120 millones de dólares.
Factura anualmente 500
millones de dólares.
El área de concesión
incluye la ciudad de Buenos Aires y los partidos de Tigre, San Fernando, San
Martín, San Isidro, Vicente López, Morón, Hurlingham, Ituzaingó, La Matanza,
Ezeiza, Tres de Febrero, Esteban Echeverría, Almirante Brown, Lomas de Zamora,
Lanús, Avellaneda y Quilmes.
En el perímetro de la concesión en el conurbano bonaerense viven 10 millones
de personas.
El organismo de control del servicio de agua potable es el ETOSS -Ente
Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios- conformado por el Estado nacional,
el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia.
El slogan de Aguas Argentinas es un
compromiso permanente con la vida.
Nitratos
Qué son y cómo dañan
Cuando es ingerido en el organismo el nitrato es reducido a nitrito, de
ese modo ejerce su efecto tóxico oxidando el hierro de la hemoglobina,
transformándolo de ferroso a férrico. La metahemoglobina resultante es incapaz
de transportar el oxígeno molecular, provocando anoxia anémica.
Los nitritos inducen, además, a una anosia tisular por la vaso dilatación
del sistema cardiovascular y consecutiva caída de la presión arterial.
En los menores produce el
llamado "síndrome del bebé azul" o metahemoglobinemia. Aunque esta
enfermedad puede ocurrir en cualquier edad, el agua contaminada con nitratos
afecta principalmente a niños menores de seis meses.
Los bebés tienen más
riesgos de adquirir metahemoglobinemia que los niños mayores y los adultos
porque tienen una acidez estomacal más baja, lo que permite el crecimiento de
ciertos tipos de bacterias en el estómago y los intestinos. Si se alimenta a un
niño con fórmula preparada con agua contaminada con nitratos, estas bacterias
pueden convertir los nitratos en nitritos.
Los nitritos cambian la
·
hemoglobina que transporta
oxígeno en metahemoglobina, que no transporta oxígeno.
·
Una mayor proporción de
hemoglobina fetal que se convierte más fácilmente en metahemoglobina.
·
Una dieta con alto
contenido de líquidos con respecto al peso corporal, que aumenta la dosis
relativa de nitratos.
·
Más incidencia de vómito
y diarrea lo que disminuye la acidez del estómago.
Aunque la leche materna
contiene nitratos, no se ha demostrado el envenenamiento de lactantes por
nitratos cuando la madre consume agua contaminada con nitratos. El
envenenamiento generalmente ocurre cuando se usa agua contaminada para preparar
la fórmula y los alimentos infantiles. Cuando se hierve el agua para preparar
la fórmula, se destruyen las bacterias pero no los nitratos.
Un infante con una
metahemoglobinemia leve o moderada puede sufrir letargo (sueño profundo y
continuo), diarrea y vómito. Esto se puede diagnosticar equivocadamente como un
estado nutricional pobre o un trastorno estomacal.
Aunque la
metahemoglobinemia se diagnostica fácilmente a partir de un análisis de
sangre, frecuentemente se reconoce cuando ya está en etapas agudas cianóticas,
cuando el infante adquiere un color café azuloso (este signo puede no notarse
en niños con piel obscura) y tiene dificultad para respirar.
Aunque no existen normas de
salud para el caso de adultos, las siguientes personas pueden estar en riesgo:
·
Individuos con acidez gástrica
reducida.
·
Individuos con carencia de
metahemoglobina reductasa por causas hereditarias.
·
Las mujeres embarazadas.
Las principales fuentes de contaminación son las aguas residuales
urbanas -pozos ciegos y sistemas cloacales- y los desechos de líquidos
industriales.
Los niveles de nitratos en
el agua potable, además, pueden ser un indicador de la calidad del agua en
general. Los niveles elevados de nitratos pueden sugerir la posible presencia de
otros contaminantes, tales como microorganismos o pesticidas, que podrían
causar problemas de salud.
Fuente: Agencia Estadounidense de
Protección del Medio ambiente -EPA-
http://www.epa.gov/safewater/agua.html
|
|
Total
de pozos
|
NO3
-<
de 45 mg/l |
NO3
<45
mg/l y <
100mg/l |
NO3
>
= 100 mg/l. |
Fin
año 1
|
238 |
22.27
% |
45.38
% |
32.35
% |
|
Fin
año 2 |
259 |
28.57
% |
40.54
% |
30.89
% |
|
Fin
año 3 |
230 |
33.91
% |
41.74
% |
24.35
% |
|
Fin
año 4 |
166* |
48.21
% |
39.10
% |
12.69
% |
|
Fin
año 5 |
159* |
54.08
% |
37.73
% |
8.19
% |
|
Fin
año 5 |
227** |
39.21
% |
40.53
% |
20.26
% |
** Se tuvo en cuenta los pozos de Quilmes
|
Partido |
Valores
Máximos |
|
Esteban
Echeverría |
91.8 |
|
Lomas
de Zamora |
145.0 |
|
Quilmes |
125.0 |
|
Tres
de Febrero |
57.9 |
|
Morón |
94.4 |
|
San
Fernando |
55.9 |
|
Tigre |
86.4 |
.