¡¡Freddy se dobla!!

Por Gabriel Levinas

 

Desde la aparición un siglo atrás del Hombre Elefante (síndrome de proteus), la comunidad científica internacional no se veía estremecida por un caso de deformación tan asombrosa como la que hoy sufre -y nos hace sufrir- el Ministro del Interior, Dr. Federico Storani. Los primeros signos asomaron sutilmente, en lo que pareció ser una mueca de disconformidad, cuando se vio obligado  a torcer levemente y por primera vez el famoso tronco radical que antes se rompía y no se doblaba y votó en el congreso por la impunidad militar.

La pequeña inclinación de su gesto no pudo ser evaluada en su verdadero significado. Hoy, tres lustros después, la enfermedad parece haber tomado todo su cuerpo a tal punto que la medicina tradicional no encuentra respuestas para detener el avance.

No conformes con la impotencia científica, hemos decidido consultar a uno de los más avanzados dermatólogos, porque de esto se trata: de la aparición en la superficie cutánea  (piel) de los signos que reflejan un deterioro profundo de las células nerviosas. Esos baches que usted percibe a lo largo y a lo ancho del rostro del ministro son tal vez el acceso desde donde ,acercándonos microscópicamente, podremos  revisar su alma.

Según el dermatólogo Raúl Ricardo Badana (Ph.D, patólogo general en la Academia de Anápolis y miembro del Club de Pescadores de Chascomús), lo que dificulta detectar a tiempo esta enfermedad deformante es que el aprecio, o afecto, que suele establecerse con algunos individuos  quita objetividad a la relación medico-paciente, es difícil sustraerse de la empatía dimanante del rostro del sujeto, y la medicina sólo entra en estado de alerta cuando el paciente ya esta tirándole a los testículos de la gente.

 Otro síntoma de este fase preterminal es lo que el prestigioso psicólogo Segismundo Contin, de la Universidad de Cruz del Eje, , autor del tratado La morada está en orden  ha denominado “desrresponsabilización inconsciente” proveniente del famoso caso descripto por Freud como "la fobia del gorila".

Consultado el premio Nóbel de medicina Dr. Cesar Milstein, acerca de los radicales libres, sostuvo telefónicamente el tubo, pero se negó a hablar con nosotros, por considerar que los radicales libres han perdido con Freddy la batalla antes de empezar. Otro experto de la misma especialidad que prefirió no ser identificado sostiene que Freddy es la excepción que confirma la regla: los radicales libres, que aceleran el envejecimiento, no estarían activos en Storani, por la simple razón de que nació viejo.

 

Agente patógeno invasor 

  Ahora, si usted observa la texturada piel ministerial de cerca (ver foto), lo que a simple vista parece un agujero de viruela -del mismo modo que antes se confundía el Parkinson con el Alzheimer- se revela finalmente como una verdadera mancha ideológica, que proviene de las sinapsis imprecisas y presiones que las características de la membrana celular -o falta de cojones- no pueden tolerar.

Las enfermedades deformantes pueden tener su origen en dicha membrana. En algunos casos, porque esta no trasmite al núcleo la información de que existe una célula contigua para que detenga su crecimiento. Es decir, la membrana hace que el núcleo no tenga criterio de realidad. En el caso que nos ocupa, la membrana (es decir, su piel, si tomamos a Freddy como  una célula) le impide el contacto con la realidad política, y la información, en lugar de ser tomada del medio ambiente que lo circunda, es suministrada por un agente invasor llamado “nosiglius factotum sides” (También conocido como “El Coti”).

El Dr. Hugo Anzorreguita, , miembro Honoris Causa de la Academia del Chisme, inventor del  pianta-comedón, (adminículo metálico destinado a la extracción de impurezas de la piel) establece una relación directa entre los agujeros hoy vacíos de materia sebácea o seborreica, ex puntos negros -que fueran retirados en su momento de los pómulos,  experimento al que  Freddy se prestó generosamente, cuando la dolencia todavía no había atacado su espíritu solidario- y el Punto Final votado por el entonces diputado, albor patogénico de esta enfermedad auto inmune (ver muestra).

Acerca de la confusión

  La confusión celular es el espejo de la confusión mental del paciente. En el caso de Freddy, confunde los votos a los representantes políticos con la legitimidad de estos últimos para hacer lo que les de la gana.

Se supo que alertado por el imparable avance del mal, y motivado también por la necesidad de incrementar las manufacturas del área  de abastecimientos para la industria sanitaria recientemente golpeada por la inundación  de jeringas importadas, el empresario Piro está desarrollando una armadura liviana de kevlar, conocido material a prueba de balas, que proteja a las masivas manifestaciones que según los funcionarios de salud del radicalismo, avalados por gran parte del gabinete nacional se avecinan inexorablemente.

Si bien Piro tiene fe en la necesidad creciente de la población en general de portar la versión económica, que cubre de la cintura para abajo, no descarta que los más pudientes compren la versión completa de cuerpo entero diseñada por Elsa Ser-ano.

  identificación con el agresor 

  En una interpretación mas freudiana del tema que nos ocupa hemos agregado la opinión de un conocido psicólogo porteño quien sostiene que todo el problema puede originarse en lo que se conoce como proceso de identificación con el agresor.

Sus permanentes reuniones con miembros de las fuerzas de seguridad, asesores extranjeros y abanderados de la tolerancia cero, método terapéutico equivalente al antiguo electroshock produce lo que los politólogos suelen describir como coptamiento.

Nuestro psicólogo, Marcelo Cubrin,  dio el  ejemplo del niño a quien su padre pega un chirlo en la mano cada vez que intenta meter el dedo en el enchufe.

En algunos casos extremos los niños con los años no solo adoptan la conducta de sus padres sino que los mas obsecuentes llegan a electrocutar a su progenitor en un intento por complacerlo.

Segunda opinión  

No siempre la coherencia científica es garantía de un buen diagnóstico, por eso fuimos a buscar una “second opinion”

En un diagnóstico diametralmente opuesto, Algunos científicos no descartan que todo esto pueda deberse a una enfermedad descubierta por el doctor Joe vea Murguía, abuelo de nuestro colaborador, D´andrea Mohr.

Según este rarísimo siquiatra vasco, poco antes de 1930 llegó a Campo de Mayo un cargamento de armas alemanas, al abrir los cajones escapó una nube de mosquitos que se desparramó por las seis mil hectáreas del predio militar.

Con el tiempo, las escuadrilla de mosquitos germánicos (mephistopheles uriburum) inocularon a nuestros soldados desatando una epidemia conocida como la “fiebre de Campo de Mayo”.

Poco después se pudo aislar el virus que no fue tan aislado porque atravesó el cordón de centinelas, ya que en esa época el “alto quien vive” no involucraba a virus ni  insectos de poco tamaño. Así fue que el virus se desparramó  fortalecido por el uso reiterado de cascos prusianos, atacó al resto de la sociedad y se convirtió  en lo que se conoce como la enfermedad de  la intrapilosis, ésta consiste en el crecimiento del pelo para el lado de adentro, que atraviesa el cráneo, envuelve el cerebro y lo convierte en un insondable amasijo piloso y el afectado, aún con apariencia ministerial piensa y obra impredeciblemente.  

 

Fredy junto a Mathov y el jefe de la federal santos posibles portadores del sindrome

 

Agradecemos las fotos del diario Clarin digital